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El precio de ser libres

Carlos Alberto Montaner

¿Quién dijo que el mercado es estable y la riqueza debe crecer incesantemente? Hace pocos años el economista Joseph E. Stiglitz recibió el Premio Nobel por demostrar cómo la información asimétrica desequilibra los resultados bursátiles. Sólo quienes no tienen memoria histórica ignoran los ciclos empresariales y las crisis periódicas que sacuden a las sociedades en las que predominan la libertad económica y un sistema de producción basado en la existencia de propiedad privada, y en el que los precios los fija el mercado de acuerdo con la ley de oferta y demanda. Ese fenómeno, que afecta por igual a los modelos redistributivos escandinavos o a los que padecen menor presión fiscal (lo que invalida la tonta distinción entre un capitalismo bueno y otro malo), se intensifica en las sociedades más dinámicas y creativas, que son las más innovadoras e interrelacionadas, y las que más transacciones realizan.

En cambio, en las naciones sometidas a la planificación centralizada, en las que la producción la dirigen los funcionarios y los comisarios –Corea del Norte, Cuba, la URSS y sus satélites en sus buenos tiempos, si es que los hubo–, naciones en las que el Estado hace las veces de empresario, la economía no da esos bandazos bruscos, y no suele retroceder súbitamente, pero el costo de esa relativa estabilidad es el estancamiento, la mediocridad, la miseria palpable, y un creciente atraso relativo con relación a la economía de las sociedades libres. ¿Por qué esa falta de vitalidad en las sociedades colectivistas? Por su improductividad debida al ahogo sistemático de las personas emprendedoras y por el aplastamiento del ímpetu creativo de los investigadores y de los espíritus innovadores. También, por supuesto, por la falta de mercado y la ausencia de competencia, lo que les impide contar con un sistema razonable de precios.

A fines del siglo XIX, en el gobierno de Grover Cleveland, se produjo el ”pánico de 1893”. La bolsa cayó en picado y parecía que el capitalismo norteamericano (ya entonces la primera economía del mundo) se hundía sin remedio. Mientras eso sucedía, la electrificación del país se aceleraba, los teléfonos comenzaban a repiquetear insistentemente y los primeros autos recorrían las carreteras, los astilleros navales botaban barcos enormes diseñados con tecnología propia, la voz era atrapada en unos cilindros de cera, y una cosa llamada ”cine” captaba imágenes en movimiento. El capitalismo era mucho más que la catástrofe de la Bolsa o la incertidumbre sobre el valor del dólar.

Una generación más tarde fue el ”pánico de 1907”. Era el último año de Teddy Roosevelt. Los bancos se hundieron ante la avalancha de gentes sacando sus ahorros. De nuevo sobrevino la hecatombe y otra vez los pesimistas anunciaron el fin del capitalismo. Pero fue en aquellos años cuando la aviación comercial abrió sus alas, los ingenieros americanos unieron los dos océanos por la cintura panameña, y los rascacielos, erigidos sobre estructuras de acero, comenzaron a cambiar el perfil urbano de Chicago y Manhattan, y luego el del resto del mundo.

El crash de 1929 fue como un terremoto financiero y bursátil. El presidente Hoover no supo preverlo y luego F. D. Roosevelt erró en la manera de corregir sus destrozos. Pero fue el periodo en el que los ingleses (también muy afectados) nos dieron la televisión y los antibióticos, Estados Unidos desarrolló los plásticos y la energía nuclear. Al terminar la Segunda Guerra Mundial, de cada dólar que generaba el ensangrentado planeta, cincuenta centavos se producían en Estados Unidos. El crash del 29 era cosa del pasado.

¿Seguimos? La crisis financiera de 1973, con el precio del petróleo por las nubes, el fin del patrón oro y el inicio de un severo proceso inflacionario que acabó, unos años más tarde, con el gobierno de Carter, corrió pareja con impresionantes viajes espaciales, la popularización de la informática, asombrosos descubrimientos en el terreno de la fisiología y la medicina (el ADN, fármacos anticancerosos, cirugías espectaculares), y la brecha técnica y científica entre el primer y el tercer mundo se transformó en una zanja impresionante.

En 1987 otra vez el sistema de créditos falló. Los Savings and Loans se fueron a la quiebra. Los mató la inflación y el entierro costó la friolera de 500,000 millones de dólares. Pero esos fueron los años gloriosos de Internet, de la telefonía móvil, de la agonía sin gloria de la URSS y sus satélites, preámbulo de la próspera etapa de Bill Clinton que nos hizo soñar con la fantasía de que los ciclos económicos eran cosa del pasado.

Adonde quiero llegar es muy simple: el verdadero motor de la economía de mercado no es su sistema financiero, sino la asombrosa creatividad de sus empresarios e innovadores. El sistema financiero posibilita flexiblemente las transacciones, como la sangre recorre el organismo, pero la fuerza central está en el cerebro de los ciudadanos más creativos, en sus investigadores y empresarios, en la disciplinada productividad de sus trabajadores, en el diseño institucional y en las virtudes cívicas de la población. Es verdad que, cada cierto tiempo, cuando nos equivocamos porque tomamos las decisiones incorrectas, se produce un descalabro, pero esas contramarchas son la prueba de que somos libres. La libertad tiene consecuencias.

The price of being free

Carlos Alberto Montaner

Who said the market is stable and wealth must grow incessantly? A few years ago, economist Joseph E. Stiglitz received the Nobel Prize for demonstrating how asymmetric information upsets the balance of stock-market results. Only those who have no historic memory ignore the entrepreneurial cycles and periodic crises that rattle societies in which economic freedom and a production system based on the existence of private property predominate, and where prices are fixed by the market in accordance with the law of supply and demand. That phenomenon, which equally affects the Scandinavian redistributive models and those that experience a lesser fiscal pressure (something that invalidates the foolish distinction between a good and a bad capitalism), is intensified in the more dynamic and creative societies, which are the most innovative and interrelated and perform the most transactions.

In contrast, in the nations subjected to central planning, where production is directed by functionaries and commissars — North Korea, Cuba, the Soviet Union and its satellites in the good old days, if they ever existed — nations where the state acts as an entrepreneur, the economy does not make such sudden lurches and doesn’t usually regress suddenly. But the cost of that relative stability is stagnation, mediocrity, a palpable misery and an increasing backwardness when compared with the economy of free societies. What’s the reason for such lack of vitality in collectivist societies? It is their lack of productivity, due to the systematic asphyxiation of entrepreneurial people and the crushing of the creative impetus of researchers and innovative spirits. Of course, it is also the lack of a market and the absence of competition, which prevents them from having a reasonable system of prices.

In the late 19th Century, during the Grover Cleveland administration, “the panic of 1893” occurred. The stock market plunged and it seemed that U.S. capitalism (the world’s leading economy at the time) was irretrievably sinking. While that happened, the country’s electrification accelerated, telephones began to ring insistently, the first cars rode down the highways, shipyards launched huge ships designed with new technology, man’s voice was recorded in wax cylinders, and something called “the cinema” captured images in motion. Capitalism was a lot more than just a catastrophe at the stock exchange or uncertainty over the value of the dollar.

One generation later came “the panic of 1907.” It was Teddy Roosevelt’s last year. Banks were swamped by an avalanche of people withdrawing their savings. Again disaster struck and again the pessimists announced the end of capitalism. But that happened in the years when commercial aviation spread its wings, U.S. engineers joined the two oceans by the Panamanian waist, and began to change the urban profiles of Chicago, Manhattan, and eventually the rest of the world.
The Crash of 1929 was like a financial and market earthquake. President Hoover could not foresee it and F. D. Roosevelt later erred in the way he picked up the pieces. But it was a period when the English (who were also much affected) gave us television and antibiotics, the United States developed plastics and nuclear energy. After World War II, out of every dollar generated by the blood-soaked planet, 50 cents were produced in the United States. The Crash of ’29 was a thing of the past.

May we go on? The financial crisis of 1973, when the price of oil rose sky high, the gold standard came to an end, and a severe inflationary process began (only to end a few years later under Carter’s administration), developed along with impressive space journeys, the popularization of computer communications, amazing discoveries in the fields of physiology and medicine (the DNA, anticancer drugs, spectacular surgical operations). The technical and scientific gap between the First and the Third World became a daunting trench.
In 1987, the credit system failed again. The savings-and-loans went bankrupt. They were killed by inflation, and their burial cost was a whopping $500 billion. But those were the glorious years of the Internet, mobile telephony, the inglorious agony of the USSR and its satellites, a preamble to the prosperous era of Bill Clinton that made us dream of a fantasy where economic cycles were a thing of the past.

What I’m getting to is very simple. The true engine of the market economy is not its financial system but the amazing creativity of its entrepreneurs and innovators. The financial system enables all transactions with flexibility, the way blood flows through the body, but the central force is in the brains of the most creative citizens, in the institutional design and in the civic virtues of the population. It is true that, every so often, when we err because we made wrong decisions, an upheaval occurs, but those countermarches are proof that we are free. Freedom has its consequences.

Reforma energética avanza en Congreso mexicano

Los legisladores aprobaron primer dictamen de reforma. Congresistas de izquierda detuvieron por momentos la sesión al tomarse la tribuna en protesta por la tramitación.


Reforma aún genera anticuerpos entre los legisladores.1 / 1

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México DF. El Congreso de México aprobó este martes el primer dictamen de una polémica reforma energética que permite una mayor participación del sector privado en la exploración y extracción de petróleo para contener un constante declive en la producción.

El primer dictamen concede al regulador de energía más facultades para vigilar y supervisar actividades de la petrolera estatal Pemex como transportación de hidrocarburos y almacenamiento.

El dictamen fue aprobado en la Cámara de Diputados con 417 votos a favor y 63 en contra mientras un grupo de legisladores de izquierda mantenían tomada la tribuna en protesta por la reforma, con la que aseguran el Gobierno del conservador Felipe Calderón quiere privatizar Pemex.

Los diputados tomaron la tribuna minutos antes de la hora fijada para que la cámara baja iniciara la discusión de los siete dictámenes de la reforma, aprobada la semana pasada por el Senado y que contempla una mayor participación privada en la industria energética.

“Estamos tomando la tribuna para presionar a que los dictámenes se regresen a comisiones para ser discutidos suficientemente”, dijo a periodistas la diputada Valentina Batres, del ala radical del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Una treintena diputados subidos a la tribuna ondeaban una bandera de México y gritaban “la patria no se vende”, mientras sus pares oficialistas y del opositor Partido Revolucionario Institucional (PRI) buscaban alcanzar un acuerdo para sesionar en otro recinto.

Primer dictamen aprobado. Los diputados del oficialista Partido Acción Nacional (PAN) y del opositor Partido Revolucionario Institucional (PRI) votaron a favor, junto a una mayoría del también opositor Partido de la Revolución Democrática (PRD), al que pertenecen los diputados que tomaron la tribuna.

La cámara baja tenía previsto continuar con la discusión de los otros seis dictámenes que contiene la reforma, que ya fue aprobada la semana pasada por el Senado.

Para el Gobierno y parte de la oposición, la reforma es vital para que Pemex, la principal fuente de ingresos del Estado, pueda frenar un preocupante declive en su producción.

Acciones recuperan terreno perdido

Corredores de bolsa en Londres (Foto de archivo)

Las acciones europeas abrieron en alza este martes luego que los mercados asiáticos cerraran con números positivos, recuperando así algunas de sus pérdidas recientes.

En su apertura, el FTSE 100 subía 2,2%, mientras que el Dax de Francfort aumentó 8%. El Cac de París no registraba cambios.

Se espera que continúe la volatilidad en los mercados pues aún existen preocupaciones en torno a la profundidad de la desaceleración global.

En Asia, el índice Nikkei de Japón se recuperó al final de la jornada bursátil de este martes para cerrar arriba 6,4% aunque antes había registrado una caída por debajo de los 7.000 puntos, su mayor pérdida en 26 años.

El índice japonés no fue el único que comenzó mal y terminó bien, el índice Kospi de Corea del Sur inicialmente perdió 2,6% pero luego subió para finalizar 5% arriba.

En Hong Kong, las acciones se mantuvieron en alza 6,1% recuperando así algunas de las pérdidas del lunes cuando se ubicaron en un negativo 12,7%.

Medida se adelanta, comicios se postergan

El ministro de Finanzas de Japón, Shoichi Nakagawa, dijo a los periodistas que adelantaría la decisión de prohibir las ventas de acciones en corto o al descubierto, que se tenía prevista que entrara en vigor el próximo 4 de noviembre.

La práctica involucra a inversionistas la compra de activos para venderlos por una ganancia sin confirmar que pueden asegurar los fondos para la compra inicial.

Hombre pasa frente a una pizarra electrónica con el índice Nikkei
El índice Nikkei cerró la jornada en positivo 7.621,92 puntos.

El anuncio sigue a medidas similares de los gobierno de Estados Unidos, Australia y la Unión Europea.

“Decidí tomar la medida porque estos días serán críticos y los mercados de acciones están enfrentando riesgos si no tomamos acciones rápidas”, dijo Nakagawa.

Entretanto, el primer ministro de Japón Taro Aso dijo que aplazará la convocación de elecciones para poder manejar la crisis económica, informó la agencia noticiosa Kyodo.

Se esperaba que Aso, que asumió hace un mes, convocaría a elecciones anticipadas en un intento por resolver las profundas divisiones en el Parlamento japonés.

Temor de recesión

Los mercados de Estados Unidos y Europa terminaron en negativo el lunes entre el creciente temor que las economías clave se dirigen hacia una recesión.

El FTSE de Londres y el Cac en París también cerraron a la baja, con los índices europeos alcanzando niveles sin precedentes en cinco años durante el día.

En Wall Street, el principal índice Dow Jones cayó 2,42%, a pesar de recibir un impulso a comienzo de la jornada por una sorpresiva alza en la ventas de casas nuevas en septiembre.

Al cierre, el FTSE en Londres terminó 0.79% a la baja, el Cac en París cayó 3,96%, pero el Dax en Francfort quedó 0,91% arriba.

Con anterioridad el FTSE alcanzó a desplomarse 5,6% a 3,665 puntos – el nivel más bajo desde abril 2003.

Que ayuden los nuevos ricos

Redacción BBC Mundo

El primer ministro británico, Gordon Brown
Brown tiene claro cuál debe ser la procedencia de los fondos de rescate que necesita el FMI.

El primer ministro británico, Gordon Brown, dijo que el Fondo Monetario Internacional (FMI) necesita “recursos adicionales sustanciales” para enfrentar la actual crisis financiera y que son China y los países del Golfo Pérsico los que pueden hacer los mayores aportes a ese organismo.

Brown aseguró que los actuales US$250.000 millones de que dispone el FMI no son suficientes para ayudar a las naciones en dificultades financieras y diminuir lo que denominó “peligro de contagio” de países como, por ejemplo, los de Europa del Este.

Según Brown, “hay un grupo de países que actualmente pueden hacer mucho en el futuro inmediato para garantizar que la comunidad internacional tenga recursos suficientes”, y nombró específicamente a China y las naciones petroleras del Golfo como las que cuentan con “reservas sustanciales”.

El jefe de gobierno iniciará en los próximos días una gira por países del Golfo productores de petróleo como Emiratos Árabes Unidos y Qatar pero, según analistas de la BBC, encara la posibilidad de que las autoridades lo reciban con cierta frialdad.

Fuentes periodísticas citan al secretario general de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), Abdalla Salem el-Badri, para quien los miembros de la organización no están en condiciones “de rescatar al mundo” de las actuales turbulencias.

El Fondo en la mira

Al pedir el apoyo de las economías china y del Golfo Pérsico, Brown remota un asunto que ya había abordado con anterioridad, como hacen notar analistas de la BBC.

Casa de cambio con imágenes de monedas convertibles
El mundo requiere más fondo para combatir la crisis, según reclaman líderes internacionales.

El año pasado, cuando se desató la crisis crediticia en Estados Unidos, Brown sugirió que el FMI debía reformarse y convertirse en una especie de regulador financiero internacional.

Entonces, el Fondo encaraba críticas por sus políticas de préstamo a naciones en desarrollo, especialmente en América Latina, pero los pedidos de reforma se fueron acallando en la medida en que el mundo lidiaba con la crisis subprime.

Ahora, Brown retoma su interés en el Fondo, y la cumbre convocada por él para discutir sobre una reforma financiera internacional, prevista para el próximo mes, analizará el papel de las instituciones de préstamo.

En opinión de observadores, cambiar la estructura del FMI y redefinir su papel es una tarea de envergadura, que cuenta con poco o ningún respaldo de Estados Unidos.

Sin embargo, persuadir a economías en auge como la China o las del Golfo Pérsico de que inyecten dinero a los fondos de rescate global podría ser un paso hacia el objetivo de la reforma del FMI, según sostienen analistas económicos.

Cumbres

El analista político de la BBC Nick Childs dice que, por el momento, Brown tiene claro cuál debe ser la procedencia de los fondos de rescate que necesita el FMI, aunque cuánto están dispuestos a colaborar esos posibles donantes es un tema aparte.

El primer ministro británico, Gordon Brown y el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy
Brown y Sarkozy reclamaron más dinero para el fondo de rescate de la UE.

Para discutir esas y otras ideas, Brown se reunió en las afueras de París con el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, quien -debido a que su país ostenta la presidencia rotativa de la Unión Europea (UE)- está tratando de coordinar las iniciativas de ese bloque para hacer frente a la crisis.

Tanto Brown como Sarkozy reclamaron que el fondo de rescate de unos US$12.000 millones de que dispone la UE se expanda hasta alcanzar los US$25.000 millones.

En un par de días, antes de salir para el Golfo, Brown igualmente se reunirá con la canciller de Alemania, Angela Merkel, en lo que es visto- según Childs- como un esfuerzo más de Brown para asumir el liderazgo británico, y propio, en el manejo de la crisis financiera.

Entretanto, para la próxima semana está programada una cumbre europea sobre el tema, y pocos días después líderes mundiales se reunirán en Estados Unidos para tratar de atajar la crisis y evitar que en el futuro se generen otras similares.

El misterio del perico, el gallo, y la chiva

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Fabrizio Mejía Madrid
Fabrizio Mejía Madrid
Especial para BBC Mundo

Dentro del edificio de la Secretaría de la Defensa Nacional en Ciudad de México existe un museo que no está abierto al público. En él se muestran las joyas, armas, vestimenta, relicarios que les han sido incautados a los narcotraficantes desde 1985.

Afiche de 2005 donde se ofrece US$5 millones por Joaquín "El Chapo" Guzmán
Las imágenes de los narcos se fueron filtrando en la cultura popular mexicana.

La colección es una muestra de los símbolos de los que se nutre el narco en México: una Colt .38 de oro e incrustaciones de esmeraldas que perteneció a Amado Carrillo, líder del cartel del norteño estado de Chihuahua, y que fue un regalo del líder del cartel de Sinaloa, Joaquín “El Chapo” Guzmán, quien se fugó en 2000 de la cárcel.

Un rifle AK-47 con una palmera de oro en la cacha, que pertenecía a Héctor “El Güero” Palma; o una camiseta con doble blindaje en el lado del corazón que fue de Osiel Cárdenas, líder del cartel del Golfo de México.

Pero, además de armas, hay sombreros, botas y cinturones de vaquero, altares a la Virgen de Guadalupe y a Jesús Malverde, un santo originario de Sinaloa, donde comenzaron, en los años 50 -con las guerras de Estados Unidos en Corea y Vietnam-, las plantaciones de amapola y marihuana, y el tráfico masivo hacia Estados Unidos.

El culto a Malverde establece lo que para el narcotráfico es su justificación moral: la ley y la justicia no son la misma cosa.

El mito de Malverde cuenta que era un ladrón del siglo XIX, que se vestía con hojas de plátano para pasar desapercibido (de ahí su nombre, el “mal-verde”), hasta que es apresado por la policía porque su compadre lo delata. Lo ahorcan y el cura no quiere sepultarlo. Así que la gente lo entierra en el camino y le pone una piedra encima.

Estatuillas y objetos del culto a Malverde, santo de los narcos
El culto a Malverde establece lo que para el narcotráfico es su justificación moral: la ley y la justicia no son la misma cosa

Ahora, con una capilla y un culto no reconocido por la Iglesia Católica, a Malverde se le piden favores para que resuelva una injusticia llevándole algo -lo que sea, pero que sea robado.

Esa santidad de lo ilegal fue adoptada por los narcotraficantes mexicanos que se tatúan la imagen de un hombre de bigotes, le levantan altares y financian capillas.

Asociaron lo “verde” del “mal” con la hoja de la marihuana. A tal grado quedó asociado un culto prohibido con el tráfico de drogas que la DEA estadounidense, en los años 90, interrogaba a cualquiera que tuviera un tatuaje del santo.

Pero ahora, en el museo, toda esa imaginería del narco poderoso, nacido en tierras indómitas, y armado porque es valiente, ha quedado atrás.

Las imágenes se fueron filtrando a la cultura popular mexicana, al cine, y a las canciones, pero los narcotraficantes ya no siempre usan esos símbolos. Algunos incluso los evitan.

La segunda generación narco es de universitarios con grados en administración de empresas, que no ostentan su dinero y contratan químicos para que les fabriquen drogas de diseño.

La moda narco

El narco canta y actúa

El mercado de canciones y cine sobre narcotraficantes está prohibido en estaciones de radio y salas de exhibición. Como el tráfico mismo, vive de un mercado paralelo: los discos piratas y el cine que se hace sólo en DVD.

En el caso del cine, existe ya desde 1976 cuando Antonio Martínez filma “Contrabando y traición” y “Mataron a Camelia la Texana”, basadas en dos canciones, llamadas narcocorridos, escritas por Los Tigres del Norte, que son -por así decirlo- Los Beatles del género.

La segunda generación narco es de universitarios con grados en administración de empresas, que no ostentan su dinero y contratan químicos para que les fabriquen drogas de diseño

Las películas de narcos cuentan siempre la misma historia: una familia honesta atraviesa problemas financieros -una mala inversión, una plaga en la cosecha de maíz-, y acaba ayudando a traficar drogas.

Las películas de bajo presupuesto aprovechaban los plantíos verdaderos de marihuana y amapola como locaciones, y a las novias de los traficantes, curvilíneas con minifaldas, como actrices.

Los narcocorridos son parte de una cultura prohibida, la de las drogas, que necesita justificarse moralmente. En sus versos se da cuenta de cuáles son los motivos y razones: que era muy pobre y ahora tengo de todo y sin límite y, aunque me maten, valió la pena vivir en lo ilegal.

Son canciones de aquéllos a quienes el narcotráfico les significó una metamorfosis. No sólo de posesiones (ellos jamás presumen de ser ricos, sino que hacen listas de sus posesiones: casas, coches, armas, dinero en efectivo, mujeres y alcohol), sino en términos de poder.

Eran pobres don nadies, y ahora tienen poder… mientras dure. Toman el discurso del poder imperante: la libertad de mercado y la legitimidad de hacer dinero.

De hecho, algunas canciones como “La cruz de amapola”, se refieren a los capos como gerentes y a los dealers como distribuidores. Como la economía de mercado, los narcos se plantean como inobjetables:

Chalino Sanchéz, un fallecido cantante de narcocorridos (Imagen: Wachtavato)
Los narcocorridos son parte de una cultura prohibida, la de las drogas, que necesita justificarse moralmente


Esto no es nada nuevo, señores,
Ni tampoco se va a acabar;
Esto es cosa de toda la vida,
Es la mafia de origen global.

El mensaje es críptico. Si no sabes de drogas, no entiendes, porque parodia a las canciones rancheras mexicanas escritas por campesinos de maíz, no por sembradores de amapola:


Vivo de tres animales que quiero como a mi vida;
Con ellos gano dinero y ni les compro comida.
Son animales muy finos: mi perico, mi gallo, y mi chiva.

El perico es la cocaína, el gallo es la marihuana y la chiva es un rifle de asalto AK-47, llamados “cuernos de chivo” por la forma del cargador. Esta canción pasó a la radio sin que los programadores supieran de su verdadero contenido.

El narcotraficante ideal que plantean los narcocorridos, y la narcocultura en general, es alguien que justifica todo por un culto individual a la autonomía personal.

No se deja dar órdenes, no se rinde, sabe que se vive una vez y no quiere ser pobre.

Tampoco quiere ir a Estados Unidos de ilegal, porque significaría una pérdida de poder: prefiere “exportarle” drogas en su “sucursal”.

Durmiendo con el enemigo

La narcocultura mexicana es, al mismo tiempo, popular y prohibida. Está por todos lados: canciones, camisetas, cine, tatuajes.

Camionetas Hummer
Para algunos, la moda de comprar camionetas Hummer intenta imitar el modo de vida de los narcos.

De hecho, la moda de las clases media y alta de comprar camionetas Hummer con vidrios polarizados viene de tratar de sentirse seguros como ellos, es decir, impunes.

Que la clase media escuche narcocorridos o vea cine de ese género ayuda, también, a una cierta identidad en un país donde la gente es más empática si ve el mismo programa de televisión que si vive en la misma ciudad.

Y es una cultura que se plantea a sí misma como funcional a la economía global: es un mercado de exportaciones que, si no existiera, haría a mucha gente infeliz.

Cuenta con medios de comunicación, música y cine, y una estética que, si bien ya no es usada por los capos superiores, sigue reclutando a las nuevas generaciones como identidad: botas, cinturón, camisas con pedrería incrustada, y un iPhone.

El narco dice lo mismo que el mercado global en un país como México donde las oportunidades nunca son, ni remotamente, las mismas para todos: todo, aquí y ahora.

Así me lo explicó hace algunos años un recién reclutado joven de 14 años en Culiacán, Sinaloa, donde todo empezó: “Ya me dieron un apodo”.

Para él era el principio de una carrera gerencial vertiginosa – tanto, que quizás acabaría muy pronto a fuerza de balas.

Y, acaso, su revólver de oro, terminará expuesto en un museo.

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