>Los mercados de bonos envían señales de alarma sobre el crecimiento y la inflación

Por Tom Lauricella

Los inversionistas que esperaban buenas noticias después del derrumbe bursátil del viernes no las van a encontrar en los mercados globales de bonos.

La fortaleza económica fuera de Estados Unidos ha sido una fuente de estabilidad para las ganancias de las empresas en medio de los trastornos provocados por la caída del mercado inmobiliario y la contracción crediticia. Ahora, los mercados globales de bonos envían señales de alerta sobre el crecimiento y la inflación.

En el caso de las grandes economías desarrolladas, en especial Europa, los mercados de bonos señalan que el mayor riesgo es un severo enfriamiento. En el de los mercados emergentes, como China, India y América Latina, la amenaza más seria es la inflación.

“Más mercados de bonos están en los extremos” dice Alan Ruskin, estratega jefe internacional para la firma de valores RBS Greenwich Capital. “El mundo está dividido entre los que están preocupados por las repercusiones inflacionarias del alza del petróleo… y los que están preocupados por las implicaciones sobre el crecimiento”.

Estas inquietudes dominaron la jornada del viernes, abriendo un cráter en los principales índices accionarios de EE.UU. En el mismo día en que las cifras de empleo dejaron de manifiesto los problemas de la economía estadounidense y los precios del crudo subieron 8,4% para batir un nuevo récord en US$138,54, el Promedio Industrial Dow Jones cayó 394,64 puntos, un 3,1%, para cerrar en 12.209,81puntos, su mayor descenso desde febrero de 2007.

Las dudas sobre el desempeño de las economías del mundo aparecen en la relación entre las tasas de interés de corto y largo plazo. Cuando las tasas de corto plazo son mucho más altas que las de corto plazo, algo que no ocurre a menudo, es una señal de que se avecina una desaceleración económica. Cuando las tasas de largo plazo son mucho más altas, lo que se avecina es la inflación.

En Gran Bretaña y la zona euro, una estricta política monetaria mantiene las tasas de corto plazo altas mientras que las de largo plazo son más bajas en medio de señales de debilidad económica. En mercados emergentes como Tailandia, Indonesia y China, las tasas de interés han estado subiendo y en algunos países, las tasas de largo plazo se ubican significativamente por encima de las de corto plazo. Las diferencias reflejan los diversos desafíos que enfrenta la economía global. Muchas economías desarrolladas aún están bajo los efectos del colapso de los mercados inmobiliarios y la contracción del crédito. El miércoles pasado, por ejemplo, la agencia de estadísticas Eurostat informó que las ventas minoristas en los 15 países que utilizan el euro cayeron en abril por tercer mes consecutivo.

La situación es distinta en los mercados emergentes, cuya demanda por energía y materias primas ha provocado un salto en los precios. India se vio forzada a elevar el precio minorista de los combustibles. El resultado, según los analistas, será una presión alcista sobre una tasa de inflación que ya es elevada. Eso podría desembocar en un alza de las tasas de interés y un menor crecimiento.

“No estamos observando un mundo armonizado”, dice Mohamed El-Erian, codirector de inversión de la firma especializada en inversión en bonos Pacific Investment Management Co., más conocida como Pimco. El “shock que viene con las alzas de la energía y los alimentos ha sorprendido a los países del mundo en diferentes circunstancias económicas y financieras”.

Hay poderosas razones para que los inversionistas presten mucha atención a los mensajes que trasmiten los mercados de bonos. A finales de 2006, los rendimientos sobre los bonos del Tesoro estadounidense a corto plazo superaban los de la deuda de largo plazo, un escenario que en la jerga de Wall Street se conoce como curva invertida. Esto se considera a menudo como un indicador de un bajón en la economía, puesto que el banco central, en este caso la Reserva Federal, tendrá que reducir las tasas de interés para reanimar la economía.

Ahora, la curva invertida en EE.UU. apunta en la dirección opuesta. Los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años están 1,54 puntos porcentuales por encima de los papeles a dos años. Esto equivale a cerca de medio punto porcentual más que el promedio de los últimos 10 años, según los datos de Merrill Lynch & Co. Se trata de una luz amarilla sobre la inflación.

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