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ELECCIONES EN EU


La cosa está entre tres

La carrera de los candidatos republicanos está todavía muy abierta y Florida será una parada importante. Hasta entonces, mi pensar es que la cosa está entre tres. Con la salida de Fred Thompson la cuestión radica ahora en ver hacia dónde se decanta éste, es decir, si se mantiene al margen o si mueve ficha y apoya a alguno de los candidatos. A pesar de su amistad personal con John McCain, o a menos que Thompson lo apoye explícitamente, su salida es una mala noticia para McCain porque los votos conservadores que iban a Thompson irán probablemente ahora para Mitt Romney. En cualquier caso, corren rumores de que Thompson podría acabar siendo el candidato a la vicepresidencia del ganador de estas primarias. En el caso de un supuesto acuerdo para las generales con el “ticket” Romney-Thompson, la base conservadora tendría ahí una combinación de oro. Si se decantara por unirse a McCain, éste también saldría muy beneficiado para disipar las justificadas dudas sobre el “maverick” de Arizona. Con todo, McCain tiene muchas deudas personales: le debe mucho a su amigo Lindsey Graham -el senador de Carolina del Sur que lleva años soñando con ser vicepresidente-. Y McCain tiene también en el punto de mira al ahora independiente Joe Liebermann. En este rompecabezas quedan Mike Huckabee y Rudy Giuliani. El primero no parece que tenga opciones en ninguna de las grandes primarias de California, Nueva York o Texas. Es posible incluso que por mera cuestión económica se retire de la carrera antes de llegar a Florida y esa salida crearía nuevas posibilidades y votos para los restantes candidatos. El segundo –Giuliani- necesita ganar como sea en Florida para poder seguir adelante en una arriesgada estrategia. Ninguno -a excepción de Romney- anda sobrado de dinero y la sombra de McCain y de Romney se cierne sobre Giuliani. Aun así, un triunfo de Giuliani en Florida abriría otro abanico de posibilidades y dejaría tocado el “momentum” de McCain, lo que –por razones económicas de campaña- podría suponer una batalla final entre Giuliani y Romney. Todo por decidir, muy al contrario de la aburrida pataleta de ataques a dos bandas entre la Clinton y Obama.

martes 22 de enero de 2008


Thompson se va

Fred Thompson acaba de retirarse de la contienda electoral. Entró el último y se va el primero. Estaba cantado desde la derrota de Carolina del Sur. El exSenador por Tennessee podría haber sido el candidato natural de los conservadores, pero creo que todos vamos a aprender ahora cuánto de cierto sea eso. Si endosa la candidatura de John McCain, por amistad o por un lugar en el ticket republicano a su lado, creo que la proposición de que es un conservador tendría que venir con un asterisco al lado. Si no lo hace, bien por él. Es evidente que su retirada favorece a Mitt Romney (a reserva de lo anterior). Mitt no tendrá que repartirse el voto conservador con Thompson. …Y tal vez no tenga que hacerlo tampoco con Huckabee, al menos en Florida. Hay rumores de que Huckabee puede retirarse de Florida. El exGobernador de Arkansas está apretado de liquidez y ha comenzado a limitar los gastos de personal. Si se retira de Fla, Romney puede tener la victoria al alcance. McCain, por el contrario, tiene ahora que dividir su electorado con Rudy en una primaria restringida sólo a los republicanos (McCain no ha conseguido ganar el voto republicano en ninguna primaria hasta ahora, así que veremos ahora cómo se comporta sin independientes y sin sus “spoilers” and “Mitt Slayers”, Huck y Thompson ).


Como perros y gatos

El último debate de los demócratas anoche en la CNN deja claro el nivel de ideas de estos aspirantes que se llaman “progresistas” a la Casa Blanca. De poco progreso para Estados Unidos sirve observar la pelea que –cual perros y gatos- libraron ayer ante las cámaras Barack Obama y Hillary Clinton –con la ayuda de John Edwards-. Ideas… pocas, acusaciones mutuas de distorsiones y tergiversaciones… todas. Al final, los intercambios entre Clinton y Obama llegaron a lo personal en línea con ese juego sucio tan típico de las izquierdas. La Clinton no pudo dejar de acusar a Obama de haber defendido las ideas republicanas y a Ronald Reagan (lo único bueno que Obama ha hecho en toda su campaña). Ante todo eso, Obama reconoció no saber si estaba compitiendo contra Hillary o contra Hillary y Bill a la vez. El del corte de pelo de los 400 dólares, John Edwards, apenas intervino en un extraño debate que muestra la corta altura de miras del Partido Demócrata. El estilo, además, fue el de constantes interrupciones y acusaciones lindantes con la descalificación personal. Lo que está detrás de todo esto es el nerviosismo de la Clinton ante las posibilidades de Obama, y –por el otro lado- la necesidad de Obama de ganar en Carolina del Sur para seguir vivo en esta carrera presidencial. Lo de Edwards es de risa: sigue en campaña aunque con escasísimas posibilidades y como juez y parte de otro lamentable debate en la CNN. Además de todo esto, la utilización en esta campaña de los Demócratas de las cuestiones de raza y género está dejando a los votantes con un sabor incómodo. Ah… y cuando vemos que la economía va a ser el plato fuerte de lo que queda de campaña… los tres mosqueteros del debate de anoche… dale que dale con Irak y con la subida de impuestos… De risa.


¿Quién no apoyó a Martin Luther King, Jr.?

En este día de Martin Luther King, Jr. y al hilo de las elecciones norteamericanas vale recordar: que desde su fundación en 1854 el Partido Republicano fue el partido antiesclavista y el que más ha defendido la libertad y los derechos civiles para los negros en Estados Unidos. Pese a lo que se cuenta, el Partido Demócrata fue siempre el partido de la segregación y ahora el del soñado socialismo para América. El partido en el que ahora habitan Hillary Clinton y Barack Obama es el mismo que quiso mantener a los negros en la esclavitud y que movilizó la creación del Ku Klux Klan para linchar y aterrorizar a la comunidad negra. Es el Partido Demócrata el que luchó con más ahínco para prevenir la aprobación de cada una de las leyes de derechos civiles, desde 1860 hasta los años cincuenta y sesenta. Martin Luther King luchó contra los miembros del Partido Demócrata que se negaban a aprobar esas leyes. Hubo de ser el presidente republicano Dwight Eisenhower quien empujó para que se apoyara la Ley de Derechos Civiles de 1957 y quien mandó soldados a Arkansas para proceder a romper con la segregación escolar que discriminaba a los niños negros. Incluso una figura elevada a los altares por la progresía como John F. Kennedy votó en 1957 como senador contra esa Ley de Derechos Civiles, al igual que votó en contra otro senador demócrata: Al Gore Sr., el padre del que luego fue vicepresidente con Bill Clinton y actual gurú del calentamiento global. En marzo de 1968, el senador demócrata por West Virginia -Robert Byrd- que sigue hoy en el senado y que perteneció al Ku Klux Klan- atacó a Martin Luther King hasta que fue asesinado. Fue el Partido Republicano el que luchó por los derechos, la ciudadanía y el voto de los negros (enmiendas 13, 14 y 15 de la Constitución). Fue el Partido Republicano también el que creó la organización nacional negra NAACP y bajo el presidente Nixon en 1969 el lanzamiento de los programas de “Acción Afirmativa” (luego alterados en su concepto por el Partido Demócrata). Fue también el Partido Republicano a través de su senador Everett Dirksen de Illinois quien abrió el camino para la legislación de derechos civiles que –con el apoyo de todos los republicanos- pudo aprobar Lyndon B. Johnson. En realidad, fue el senador republicano Barry Goldwater quien quiso forzar a los Demócratas en el Sur de EEUU a dejar de aprobar leyes discriminatorias contra los negros. En cada elección, sin embargo, el Partido Demócrata acusa al Partido Republicano de racista. La realidad es muy otra, como muestra la historia y el hecho de que pese al voto negro al Partido Demócrata, la comunidad negra en EEUU no levanta cabeza. Los valores de trabajo, responsabilidad individual, educación, propiedad privada y prosperidad, libertad e igualdad de oportunidades son los que sostiene el Partido Republicano y los que anheló Martin Luther King, Jr. No extraña así que hace sólo unos días el propio hijo de Martin Luther King criticara a Hillary Clinton por los prejuicios raciales que evidenció en un reciente discurso. Añadan a todo esto la hipócrita labor que la maquinaria Clinton está realizando en estas últimas semanas por inyectar la cuestión racial en la campaña y desvirtuar la figura de Barack Obama.

McCain candidato = Clinton presidenta

Si John McCain es finalmente el candidato presidencial por el Partido Republicano, pronosticamos que no habrá entonces un presidente republicano en la Casa Blanca tras estas elecciones. McCain sería el detonante seguro y casi automático para tener presidente demócrata los cuatro próximos años. Con McCain como candidato presidencial por los republicanos se abren de par en par las puertas de la Casa Blanca a Hillary Clinton o a Barack Obama. Porque McCain no representa en modo alguno los valores conservadores, sino el falso oportunismo de una figura lamentable que –excepto en su honorable servicio militar- no ha hecho más que complacer siempre a la progresía del Partido Demócrata. Es por eso por lo que McCain perderá esas elecciones para los republicanos si lo colocan como candidato. Es por eso por lo que a día de hoy –y tras lo ocurrido ayer en Carolina del Sur- la candidatura que tendría más fuerza y con más posibilidades de ganar en noviembre para los republicanos es la de Mitt Romney. Obsérvese que al público general se le atonta con encuestas y pronósticos como que McCain es el único que puede derrotar a Hillary u Obama. Esos sondeos son tan cuestionables como los estrepitosamente fallidos que se hicieron para New Hampshire y como otros que prueban cada día la escasa credibilidad de esos análisis y porcentajes. De aquí a noviembre falta todavía mucho. Lo más grave, además, es que esos sondeos los distribuyen los medios según mejor les convenga a una comuna mediática generalmente ubicada del lado del Partido Demócrata. Se trata de sondeos que perfilan a la opinión pública y no de sondeos que reflejen verdaderamente la realidad. Tanto en Europa como aquí en EEUU, una buena forma de conocer la realidad es ver a qué candidatos del lado republicano se anima desde la progresía informativa, como pasa con McCain. Visto eso, lo inteligente es ir precisamente contra esos “elegidos” por la progresía. Tal es lo que ocurre respecto a la propaganda que los medios como la CNN, MSNBC, NBC… están haciendo sobre McCain y Mike Huckabee. Saben que ninguno de los dos tiene nada que hacer contra su candidato demócrata, el que sea. A la contra, nótese el silencio general –cuando no el desprecio- por figuras como Fred Thompson, Mitt Romney y aun Rudy Giuliani. La razón: a la progresía mediática no le interesa el triunfo de un candidato válido en el bando republicano como cualquiera de estos tres y menos aún si es un candidato cercano a las ideas conservadoras. Por eso, hay que negar la supuesta y falseada fama de “electividad” de McCain. Eso, claro, aparte de los salchuchos perpetrados por el senador de Arizona de los que habrá que escribir otro día.

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