>Rusia, el juguete de Putin

La persecución a la oposición prohibiendo que los candidatos tengan un local de campaña o el cierre de paginas web son realidades en la Rusia Actual. El ex campeón de ajedrez Kásparov ha vivido en sus propias carnes todos estos escarnios oficialistas. Resultado: una aplastante victoria en la Duma que sólo pone en evidencia esta nueva forma de tomar el poder absoluto mediante las urnas

Bush en su último discurso ha alertado sobre la situación que está viviendo Rusia actualmente, pese a sus buenas relaciones con Putin. Bush siempre se ha mostrado más abierto y dialogante que el frío autócrata ruso. De hecho, las críticas hacia este país siempre han sido mínimas y no han pasado de pedir una mayor transparencia en épocas electorales. Pero el último discurso de Bush contiene un mayor grado de preocupación hacia el país que poco a poco va tomando un cariz muy preocupante.

Si en los países sudamericanos la tendencia es el populismo donde los votos sean la excusa perfecta para atacar las libertades y acabar con el débil Estado de Derecho, en Rusia sucede algo parecido pero sin el tono tan típicamente exacerbado a pesar de las monsergas de Putin en la TV y el silenciamiento de la oposición. Pues en efecto la oposición está silenciada y los medios de comunicación hostiles a Putin sufren continuos ataques y cierres para evitar que la imagen del emergente autócrata se descalifique.

Sin la pasión del populismo iberoamericano, Putin ha ido tejiendo más bien una neo-dictadura a la rusa, en la que parece ser la tónica dominante del principios del siglo XXI de implantar una dictadura: entrar por vía democrática, para desde dentro ir socavando los mecanismos de control al poder, bien sea por leyes demasiado restrictivas hacia lo que no sea el poder en sus manos, el silenciamiento de la oposición (incluso por grupos “paramilitares” violentos), la intimidación y acoso a los medios de comunicación como el caso de la asesinada y todavía “no esclarecida” muerte de Anna Politkovskaya (la periodista rusa excesivamente crítica con las atrocidades que se cometen en Chechenia donde los medios de todo el mundo no parecen estar demasiado preocupados en cubrir), una continua corrupción desde que cayó la antigua URSS, clientelismo político oligárquico, mafias, etc. Ese es triste escenario del camino al que se dirige Rusia.

Una de las múltiples noticias nefastas que llegan desde el país más extenso de la Tierra es la sucedida hace menos de una quincena cuando Rusia y Bielorrusia llegaron a un pacto por el cual Bielorrusia se opondría al escudo antimisiles balísticos norteamericano a cambio de congelación de tarifas del gas ruso y un préstamo de 1500 millones de dólares, para beneficio de la dictadura dirigida por el déspota Lukashenko. Atrás quedan, las de hace escasamente un año, divergencias entre los dos países a causa del gas y del petróleo que llevó a ambos a un guerra de aranceles a las materias primas energéticas de forma bidireccional. Y es que entre caudillos con un enemigo común, aunque después sean enemigos entre ellos, se urden muchas malignas alianzas, como la de Chávez-Ahmadineyad, con extraños elementos contradictorios (socialismo-islamismo) que, de no ser por un enemigo común y por la soledad en un mundo que a pesar de todo la libertad se va abriendo camino, sólo serviría para declararse enemigos ideológicos e irreconciliables pese a la pamplina de la Alianza de Civilizaciones, precisamente de origen iraní. De hecho se han afianzado como aliados estratégicos dejando a un lado la ideología (la única verdadera ideología es el antiamericanismo y el afán absoluto por el poder).

En lo referente a las pasadas elecciones del 2 de Diciembre para la Duma vimos cosas verdaderamente repugnantes que por desgracia hemos y continuamos viendo en el subcontinente sudamericano. La persecución a la oposición prohibiendo que los candidatos tengan un local de campaña o el cierre de paginas web son realidades en la Rusia Actual. El ex campeón de ajedrez Kásparov ha vivido en sus propias carnes todos estos escarnios oficialistas. Resultado: una aplastante victoria en la Duma que sólo pone en evidencia esta nueva forma de tomar el poder absoluto mediante las urnas para liquidar la libertad, envuelto procedimiento que no oculta sin embargo lo intrínsecamente perverso que resulta, tanto como un asalto a punta de pistola. Y es que desde un parlamento se pueden cometer todo tipo de tropelías con la ventaja apriorística de ser aparentemente democrático por estar supuestamente respaldado por miembros elegidos por el pueblo, pero donde el fin buscado es un régimen unipartidista, el rizo más perverso de la decadente partidocracia actual en la mayoría de países libres (no así EEUU) por más que el engaño y la tiranía sean las mismas. En este sentido la designación presidencial del títere de Putin, Medveded, para nuevo presidente de la Federación Rusa apunta en el mismo sentido, dando la impresión de ser un Estado “monárquico” heredero, con una sucesión dinástica, donde el antiguo agente del KGB no abandonará el poder siendo su intención ocupar el puesto de primer ministro.

Un ejemplo de cómo van las tornas en Rusia nos la ofrece Grigori Yavlinski, líder del partido liberal Yábloko, que denuncia el asesinato de su candidato por Daguestán con la consecuente impunidad de los pistoleros. Yavlinski nos ofrece una panorama desolador con un Putin amenazante hacia la oposición y con una violenta retórica, un peligroso nacionalismo, corrupción sin límites, persecución a la oposición, un exhaustivo control de los medios de comunicación, una economía primitiva basada sólo en las materias primas y donde el nivel de vida es paupérrimo, etc. A pesar de todo ello Yavlinski no cesa en lucha por denunciar la arbitrariedad del sistema de Putin, cosa que algún día le puede salir muy caro.

Otro de los argumentos que los dictadores esgrimen es la de la existencia de un peligro externo: en este sentido nada mejor que los viejos rivales, EEUU como ejemplo predilecto, por su intención de instalar un sistema antimisiles en la República Checa y Polonia, y que ha originado una gran hostilidad hacia estos países que antiguamente soportaron la bota del comunismo. La evidencia de la debilidad del argumento de que supone una amenaza a Rusia lo pone de manifiesto que un sistema antimisiles, por el momento, sólo es capaz de repeler un ataque con unos pocos misiles. Si Rusia quisiera, puede anular con un vasto lanzamiento de misiles todo el sistema americano, y eso sin contar con los propios sistemas de interceptación antimisiles que Rusia tiene y va produciendo cada vez más en consonancia con el rearme que está padeciendo Rusia, inversamente proporcional a las reformas en cuestión de libertades que necesita una población que padece todo tipo de penurias. Y es que todo régimen dictatorial que se precie ha de tener un ingente ejército en comparación con las propias capacidades de la población (Rusia tiene menos de 100 millones de habitantes y menguando), todo con el objetivo de volver a ser el imperio que fue y que Boris Yeltsin “despedazó”.

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