> La banca prepara una ola de fusiones por hacer frente a las «subprime»

«Quien con marea baja se meta más en el mar para ocultar su desnudez, se ahogará cuando venga la marea alta». Una metáfora del ex presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, que aplicada a la actual situación que sufren las entidades financieras más expuestas a la crisis de las famosas hipotecas de alto riesgo —técnicamente conocidas como «subprime»—, se puede traducir en la apertura de una inminente etapa de movimientos corporativos en el sector.

Y es que tras el terremoto de los créditos «basura», una crisis global que se expande por todos los rincones del mundo —eso sí, con desigual intensidad y efectos—, diversas entidades se han quedado muy tocadas. Los grandes bancos anglosajones son los que se están llevando la peor parte, con millonarias provisiones en balance, pérdidas en sus resultados y, en algunos casos, incluso con «huida» de alguno de sus principales ejecutivos.

Ahí están los casos de la quiebra del británico Northern Rock o las pérdidas anunciadas, con posterior cese de las funciones de sus primeros ejecutivos, de Citigroup y Merrill Lynch, seguidas de las revisiones de resultados de, Morgan Stanley, Bank of America o Bear Stearns, entre otros.

Los expertos consultados por ABC coinciden en un término más. La incertidumbre por la crisis está castigando duramente la cotización en Bolsa de muchos de estos y de otros bancos, lo que ha dejado su cotización más barata que hace escasamente nueve meses, justo antes del estallido de la crisis —en marzo pasado—, y las expone ante otras entidades más saneadas y solventes.

Algunos analistas se atreven incluso a poner en el mercado a todo un gigante bancario, hasta ahora intocable, Citigroup. Esta misma semana, el vicepresidente del Banco Santander, Matías Rodríguez Inciarte, comentando el impacto que ha tenido esta crisis en la cotización bursátil de los bancos, resaltaba el duro castigo, «más allá de lo razonable», recibido precisamente por el gigante bancario desde principios de año: «Empezó el año como primer banco del mundo por capitalización, con un valor de mercado cifrado en 208.000 millones de euros, y ahora ha caído al sexto puesto, con 112.000 millones. Mientras, el Santander ha subido del duodécimo puesto a principios de año, con una valoración de 88.000 millones de euros, al octavo puesto».

Un castigo que ni los más duchos en el sector hubieran visionado tan sólo hace cinco meses. Entonces, el «Citi» se cotizaba a 55 dólares por acción. Esta semana, se ha movido en el entorno de los 31 dólares. Un desplome del 45%, prácticamente la mitad.

¿El pez chico se comerá al grande?

Y aprovechando la coyuntura, ¿se comerá algún pez chico al grande? «Sólo lo vería posible mediante la formación de consorcios de oferta, pero no de forma individual, dado el enorme valor de capitalización de los gordos. Pero sí podríamos ver adquisiciones a través de consorcios que luego puedan trocear al grande, como ocurrió con ABN Amro hace unas semanas con el Santander y sus socios, Royal Bank of Scotland y Fortis», recuerda Juan Ignacio Sanz, profesor de Esade.

De hecho, los dos grandes bancos de nuestro parqué –Santander y BBVA— aprueban con nota la recomendación de los analistas. Algunas casas de inversión les colocan como entidades alejadas de la crisis crediticia americana y como posibles compradores de alguna entidad «tocada». En concreto, Credit Suisse ha mejorado las recomendaciones que mantenían sobre ambas entidades y ha reiniciado la cobertura sobre ambos valores con una nota superior al mercado.

«Las entidades financieras más solventes tendrán la oportunidad de seguir creciendo, especialmente mediante fusiones, más que adquisiciones, ya que la capacidad de obtener financiación para operaciones de este calado está muy limitada ahora. Antes de tener que hacer una ampliación de capital, que es más doloroso para el accionista, y destinar el capital a más dotaciones, veremos operaciones de consolidación. Sobre todo, entre bancos de la misma nacionalidad, por las mayores sinergias y para evitar, por ejemplo, problemas regulatorios», apunta Javier Estrada, director de inversiones de Morgan Stanley en España.

Una opinión que coincide con la del profesor alemán Juergen B. Donges, director del Instituto de Política Económica de Colonia, y ex presidente del Consejo de Expertos Económicos de la República Federal Alemana, que estos días ha estado en Madrid invitado por la Fundación Rafael del Pino para tratar precisamente las lecciones y expectativas aprendidas de la reciente crisis financiera: «Una crisis que se ha producido gracias a dinero barato en abundancia —comenta— no se cura con más dinero barato. Hay que aceptar el fallo pronunciado por el mercado, es decir, la declaración en bancarrota de prestamistas y prestatarios y, si cabe, la subasta forzosa de las viviendas particulares. Más de un banco (o caja de ahorros) en aprietos será absorbido por una entidad financiera más solvente».

Peor nota, por su trayectoria bursátil en las últimas semanas, se lleva la banca mediana española, cuya perspectiva bursátil —a juicio de Credit Suisse— no es tan positiva. De ahí, que el anuncio esta semana de la compra de una participación significativa en Bankinter por parte de Crédit Agricole se ha interpretado por algunos expertos como una reacción adelantada a las consecuencias de la crisis para la entidad francesa. De hecho, algún que otro analista ha asegurado que podría ser uno de los caminos elegidos por otras entidades europeas para «tapar agujeros» con la puesta en equivalencia de las ganancias de la participada adquirida.

Los analistas de Citigroup dicen que «el objetivo de Crédit Agricole (con la compra de una participación significativa en Bankinter) es crear una sociedad de banca minorista en un mercado nuevo para ellos, como España, en condiciones similares a los acuerdos que ya tienen en Portugal, con Banco Espirito Santo (donde cuentan con el 20% del capital)».

De momento, el banco francés, tras sorprender al mercado el pasado lunes con la compra del 14,99% de la participación que el inversor indio Ram Bhavnani tenía en Bankinter, y desvelar que ya contaba con un 4,54% de la española, el viernes manifestó su pretensión de llegar hasta el 29,99%, en el límite para no tener que lanzar una opa por el 100%.

Más movimientos corporativos

Abierta o no la veda con esta operación, en el mercado auguran más movimientos corporativos en el sector. Desde Gestifonsa aseguran que la puerta a nuevos movimientos entre bancos «nunca se ha cerrado», no sólo entre los pequeños y medianos, ya que BBVA también es objeto de rumores en este sentido. Recuerdan además que la banca mediana española se ha visto muy castigada tras la crisis veraniega y que «siguen siendo valores atractivos por fundamentales», mientras que los posibles movimientos ofrecen otro plus añadido.

«Los bancos medianos están siempre ahí», recuerda Miguel Ángel Martínez Conde, profesor asociado de Esade. «En la actualidad, o toman la iniciativa para crecer, mediante operaciones para ganar dimensión y así defenderse de posibles compradores, o terminarán siendo engullidos por éstos. Tienen una ventaja, que no les hace del todo inmunes, por cierto. Que mantienen un núcleo duro de accionistas. Ahora bien, todo está en venta, y si no, miren Bankinter», apostilla Martínez Conde.

Igualmente, atisban uniones entre bancos mixtos. Por ejemplo, bancos comerciales con bancos de inversión o de negocios, o bancos con una gran base de negocio en depósitos, como el Northern Rock, con otros más conservadores y necesitados de ese mercado, como son las entidades alemanas. Mientras, entre las cajas se dará el caso de tener que abrir mercado a través de la emisión de cuotas participativas, como nuevo instrumento de financiación, a pesar de ser más caro. Algo que ya ha anunciado Caja del Mediterráneo.

Uniones en banca de inversión

No obstante, algunos analistas, entre ellos el director de inversión de Morgan Stanley, piensan que tendría más sentido una oleada de movimientos de consolidación entre bancos de inversión, y sobre todo, en el mercado estadounidense. No en vano, son de los más perjudicados en Bolsa a causa de la crisis. Según datos de la OCDE, los estadounidenses más dañados están encabezados por Merril Lynch (que ha cedido un 31,5% en el mercado) entre junio y noviembre de este año, Morgan Stanley (-29,8%), Bear Stearns (-27%) y Citigroup (-26,4%). Entre los europeos, el suizo UBS (-17,9%), seguido de Deutsche Bank (-12,6%) y Credit Suisse (-11,2%).

El caso es que el camino está abierto, y si habrá o no una oleada de fusiones, nacionales o transnacionales, está por ver. La crisis de las hipotecas basura no ha alcanzado aún su cénit, y quizás, tal y como concluye el profesor Martínez Conde, «no lo hayamos visto todo». Y es que «cada diez años se produce un episodio de sofisticada estupidez». Palabras del famoso economisa John Kenneth Galbraith. Ahora, tocaba.

Post a comment or leave a trackback: Trackback URL.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: