>Pobreza o prosperidad para los chinos en el campo

por Zhu Keliang y Roy Prosterman

La armonía de China depende en gran parte de los derechos de propiedad sobre la tierra para los agricultores.

Todo el mundo se ha dado cuenta que China está volviéndose una potencia económica industrial, pero los agricultores todavía constituyen dos tercios de su población. China tiene 700 millones de habitantes rurales, y ellos en gran parte no han gozado de la bonanza económica. Octubre de este año puede haber sido un mes decisivo para los esfuerzos que Pekín ha estado realizando para desarrollar las áreas rurales del país.

La nueva Ley de Propiedad, la primera de este tipo en la historia moderna de china, entró en efecto el 1 de octubre. Y el Congreso No. 17 del Partido Comunista comenzó a mediados de octubre. En el congreso, se espera que el Presidente Hu Jintao consolide más su poder y su enfoque en su principal objetivo—construir una “sociedad armoniosa”.

Mucho depende de qué tan seriamente el liderazgo central enfrente el reto de implementar las provisiones de la Ley de Propiedad para fortalecer los derechos de propiedad sobre la tierra de los agricultores.

La diferencia en ingresos entre los habitantes citadinos y los urbanos alcanzó un record de 3,34 a 1 en la primera mitad de este año, y una mayoría de los derechos de propiedad sobre la tierra de los agricultores todavía están siendo socavados y no son garantizados. Los funcionarios locales muchas veces detentan poderes no conferidos por la ley para confiscar y reasignar la tierra de los agricultores. Aquello los desalienta a ellos para realizar inversiones u operaciones de largo plazo en cualquier transacción considerable que tenga que ver con la tierra.

Los debilitados derechos de propiedad sobre la tierra convierte propiedades en botines para los gobiernos locales, los cuales cada vez más confiscan tierra para usos no-agrícolas y la reventa lucrativa mientras que la economía industrial se expande. La tierra es ahora la principal causa de descontento y conflicto en China. En los primeros 9 meses del año pasado, la nación documentó 17.900 casos de “incidentes rurales masivos”—alrededor de 80 por ciento de ellos eran relacionados a la toma ilegal de tierra.

Para este grande y atrasado sector rural, la Ley de Propiedad ofrece la mejor oportunidad para beneficiarse del desarrollo y la modernización: es un mensaje nuevo y más formal de los derechos, documentados y comerciales, de propiedad sobre la tierra a largo plazo (30 años) de los agricultores. Al fortalecer los derechos de propiedad en el campo, Pekín podría replicar las sorprendentes transformaciones que ocurrieron en las áreas rurales de Japón, Corea del Sur y Taiwán.

Aún la implementación detenida de leyes pasadas y la emisión de algunos documentos de derechos de propiedad sobre la tierra ha sido suficiente para desatar aproximadamente 26 millones inversiones adicionales de entre mediano y largo plazo en la tierra—creando hasta $200 mil millones en valor comercial de tierra. Si las leyes y la política del país se pueden combinar exitosamente para fortalecer los derechos de propiedad sobre la tierra de los agricultores bajo la Ley de Propiedad, tales inversiones se multiplicarían.

Aquello alentaría la producción agrícola y crearía hasta $500 mil millones en riqueza de la tierra para los agricultores. Estas reformas reducirían la diferencia de ingresos entre los habitantes urbanos y los rurales, y ayudaría a que las empresas domésticas y extranjeras se beneficien de un poder de consumo masivo de la población rural de China. En agosto, el Consejo del Estado aprobó un plan de acción propuesto por siete agencias de nivel ministerial del gobierno central, que busca rectificar las violaciones a los derechos de propiedad sobre la tierra en el campo. El plan fija el objetivo ambicioso de emitir documentación de derechos de propiedad sobre la tierra, como lo indica la ley, a 90 por ciento de los hogares agrícolas para fines de este año.

Si se quiere que la ley de propiedad sea efectiva, los agricultores deben conocerla—aún así muchos agricultores y funcionarios locales ni siquiera saben de ella. Debe ser publicitada ampliamente, y discutida en las reuniones de los pueblos.

Los agricultores requieren de acceso a un sistema de justicia independiente, y de acceso a ayuda legal. Hoy, los agricultores con quejas por derechos sobre la tierra muchas veces no pueden recibir un trato justo e imparcial de las cortes.

Necesitan una manera de registrar sus tierras. Toda economía desarrollada en el mundo tiene algún sistema para este propósito, el cual provee una confirmación oficial de los derechos sobre la tierra de los agricultores y lo cual les permitiría obtener todos los beneficios económicos de aquellos derechos en transacciones en el mercado. En la China rural virtualmente no hay registro de tierras. Los funcionarios locales deben saber que serán juzgados por su habilidad de garantizar los derechos sobre la tierra de los agricultores. Construir una sociedad armoniosa es la principal tarea del Partido Comunista y aquello requiere un estado de derecho.

Si los futuros políticos de los funcionarios locales dependieran de ello, la ley podría ser implementada efectivamente. Nada es más importante para los 700 millones de chinos que viven en las áreas rurales que tener seguridad en sus derechos sobre la tierra. Nada es más probable que determine el futuro económico y político del campo en los próximos años.

¿Aprovecharán los líderes chinos esta oportunidad?

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