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Apologistas por terror

Uno de los detractores más enérgicos de la Semana de Concienciación con el Islamofascismo fue el Comité Árabe-Americano Antidiscriminación, el cual envió cartas a los presidentes de todos los centros universitarios que celebraban actos de la Semana instándoles a censurar a los oradores con antelación y no permitir seguir adelante con las actividades de la Semana. El presidente del Comité, la ex Representante Mary Rose Oakar, lanzaba en una carta la acusación de que “estas actividades planeadas no buscan incrementar la sensibilización, la tolerancia y el entendimiento, sino que en su lugar promueven la intolerancia, el miedo y los prejuicios… el Comité está profundamente preocupado por la posibilidad de que un puñado reducido de estudiantes con una agenda política cerrada, respaldado por un grupo especial de intereses bien financiado, organice este tipo de evento odioso y fanático en su campus. Le insto a garantizar que ese discurso de odio y manifestaciones de fanatismo y fichado en racial y religioso no se tolerarán en su campus”.

Es irónico que el Comité acuse a los oradores de la Semana de promover “el fanatismo” y “el discurso de odio”, puesto que el propio Comité nunca ha dudado en aliarse con practicantes genuinos del discurso de odio y cosas peores. El entonces presidente del Comité, Hamzi Moghrabi, decía en 1994: “No llamaré [a Hamas] organización terrorista. Quiero decir, conozco a muchas personas de Hamas. Son muy respetables… No creo que Hamas, como organización, sea una organización violenta”. Esto a pesar del “historial de gloria” que Hamas presentaba en su página web hasta hace apenas unos años — una trayectoria que celebra abiertamente los asesinatos de civiles inocentes. En 1996, la sucesora de Moghrabi en la presidencia del Comité, Hala Maksoud, declaraba: “Encuentro impactante que se incluya a Hezbolá en una lista de organizaciones ‘terroristas’ de Oriente Próximo”. De igual manera, el director de comunicaciones del Comité, Hussein Ibish, decía en el 2000: “por todas partes hay guerrilleros de Hezbolá, difamados por los gobiernos norteamericano e israelí como ‘terroristas’, que se comportan de manera ejemplar”.

El fundador del Comité, el ex Senador James Abourezk, viajaba a Damasco el pasado verano y comentaba en la cadena de televisión Al-Manar que Hamas y Hezbolá son “guerrilleros de resistencia”. Añadía que el gobierno norteamericano los designó organizaciones terroristas a petición de Israel. “Ese nombre fue impuesto a petición de Israel – que Estados Unidos los llame organizaciones terroristas”. Entrando cada vez más en la teoría conspiratoria paranoide, afirmaba que tras el colapso de la Unión Soviética, “los sionistas buscaban otro enemigo que tener, porque para ellos la Unión Soviética era un enemigo porque no permitía la emigración judía. De modo que utilizaron eso como herramienta corporativa, básicamente, y cuando la Unión Soviética se derrumbó, ya no hubo más organización con la Unión Soviética, así que echaron un vistazo, y dijeron: bueno, los musulmanes. Busquemos a los árabes y los musulmanes y convirtámosles en los culpables. Y eso es lo que hicieron”. ¿Qué hay entonces del 11 de Septiembre? “Los árabes que estuvieron involucrados en el 11 de Septiembre cooperaron con los sionistas en realidad. Fue cooperación. Ellos les dieron la excusa perfecta para denunciar a todos los árabes. Es algo racista, realmente racista — ya sabe, elegir a estos 19 o 20 terroristas — eran terroristas — y decir que todos los árabes son como ellos. Así que ya sabe, la gente en América no observa profundamente, y acepta lo que el gobierno y la prensa dicen”.

Tal retórica inflamable no es nada nuevo en el caso de Abourezk. En una entrevista en el 2006 con Counterpunch, revelaba algunas de las premisas que conducían al Comité a intentar impedir la Semana de Sensibilización con el Islamofascismo: “El racismo contra la gente de ascendencia árabe está empeorando, las llamas de lo cual están siendo alimentadas por el Presidente y por el Congreso y los medios. Escuchamos continuamente de ‘islamistas radicales’ que llevan a cabo actos de terrorismo, ¿pero escuchamos alguna vez llamar a Adolfo Hitler ‘un terrorista cristiano’ o ‘dictador cristiano’? ¿O se refirió a alguien alguna vez a Timothy McVeigh como ‘terrorista cristiano’?”

Esta es una afirmación común, pero vacía. Hitler y McVeigh no podrían recurrir, y no señalaban, a las escrituras cristianas para explicar sus acciones. Sus acciones no fueron realizadas en cumplimiento de las enseñanzas de ninguna iglesia cristiana. Los yihadistas islámicos, por su parte, hacen uso extenso de los textos y enseñanzas islámicas, y toda escuela de jurisprudencia islámica imparte que los musulmanes tienen que conquistar a los infieles y subyugarlos según el mandato de la ley islámica.

Abourezk, mientras tanto, continuaba para culpar del terrorismo islámico a las víctimas: “El terrorismo no existe por sí solo. No viene de la nada. Es el resultado de gente que cree que sus vidas no se pueden mejorar mediante la ocupación y que no les queda nada por hacer excepto cometer actos de terrorismo”.

La disposición de Abourezk a excusar los actos de violencia cometidos por musulmanes (y a restar importancia a las sangrientas obras de Hamas y Hezbolá) al tiempo que demoniza la resistencia a esa violencia es prueba de un hombre que ha perdido su orientación moral. Mediante su constantemente reiterado apoyo a grupos terroristas islámicos y su tentativa de demonizar, desacreditar y destruir la Semana, el Comité ha renunciado a toda credibilidad de ser lo que dice ser: “Una organización de derechos civiles” comprometida con “dar de poder a los árabes americanos”. Los árabes americanos, ya sean cristianos, musulmanes, no son dotados de poder mediante torpes tentativas de censura y coqueteo con el supremacismo islámico y la violencia. Ganarían importancia mediante el rechazo público a la supremacía islámica y la agenda yihadista, y con esfuerzos integrales contra esa agenda dentro de las comunidades árabes y musulmanas en Estados Unidos. Pero eso no ha estado programado desde el Comité y nunca lo estará.

A juzgar por su misión declarada, el Comité Árabe-Americano Antidiscriminación ha sido un fraude espectacular.

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