>La verdad sobre los recortes fiscales “a los ricos”

Estas personas representan un electorado natural para los políticos derrochadores. En otras palabras, ¿qué le importan los costes de los programas federales que gastan dinero a mansalva a quien poco o nada aporta al erario?

Un componente importante del programa izquierdista en materia de lucha de clases es condenar los recortes fiscales para los ricos del presidente Bush. Semejante alegación es gratuita, ignorante o deshonesta, al menos por dos razones. La primera es el asunto aquel de la Constitución y el equilibrio de poderes. El Articulo I, Sección 8 dice: “El Congreso tendrá el poder de imponer y recaudar impuestos”. Eso significa que el presidente no tiene ninguna autoridad tributaria.

Los presidentes pueden proponer o vetar impuestos y el Congreso puede revocar esos vetos. La idea central es que toda la autoridad fiscal descansa en el Congreso de los Estados Unidos. La próxima vez que escuche a alguien condenar o elogiar los recortes fiscales de Bush, pregúntele si es que se ha enmendado la Constitución para darle la autoridad sobre los impuestos al presidente.

¿Pero qué hay de esos recortes fiscales para los ricos? ¿Soportan ahora los ricos un peso más reducido en la recaudación fiscal federal porque una parte ha sido traspasada a los pobres? Las estadísticas más recientes del Internal Revenue Service (la agencia tributaria norteamericana) pueden darnos cierta orientación. En el 2005, aquellos que tienen más renta, el 1% del total de los ciudadanos estadounidenses, que disponen de unos ingresos netos anuales ajustados de 365.000 dólares o más, pagaron el 39% de todos los impuestos federales sobre la renta; en 1999, pagaban el 36%.

En el 2005, el 5% con mayor renta, aquellos que disponen de un ingreso neto ajustado de 145.000 dólares o más, pagó el 60% de todos los impuestos federales; en 1999 fue el 55%. El 10% de cabeza, con ganancias de más de 103.000 dólares, pagó el 70%. El 25% de cabeza, con ingresos de 62.000 dólares, pagó el 86%, y el 50%, que ingresa 31.000 dólares o más, pagó el 97% de todos los impuestos federales.

¿Qué hay de cierto en los argumentos que sugieren que el peso de los impuestos ha sido traspasado a los más pobres? La mitad con menores ingresos de los ciudadanos estadounidenses, que ganan al año 30.000 dólares o menos, pagó el 3% del total de los impuestos federales sobre la renta. En 1999 pagaba el 4%. Los congresistas lo saben perfectamente, pero intentan embaucar al norteamericano medio que no lo sabe.

El hecho de que haya tantos asalariados estadounidenses con muy poca participación financiera en nuestro país, o directamente sin ninguna, plantea un problema político serio. La Tax Foundation estima que el 41% de los blancos, el 56% de los negros, el 59% de los indios americanos y los esquimales de Alaska y el 40% de los habitantes de las islas asiáticas y del Pacífico carecía de obligaciones para con el fisco en el 2004. El estudio concluía: “Cuando se contabilizan todos las personas que viven en esos hogares, hay alrededor de 122 millones de personas (el 44% de la población de los Estados Unidos) que está al margen del sistema fiscal federal”. Estas personas representan un electorado natural para los políticos derrochadores. En otras palabras, ¿qué le importan los costes de los programas federales que gastan dinero a mansalva a quien poco o nada aporta al erario?

Del mismo modo, ¿qué más le dan los recortes fiscales a quien no está pagando impuestos? De hecho, se podría ser abiertamente hostil a los recortes fiscales por miedo a que puedan conducir a reducciones en los programas de redistribución de los cuales sí se beneficia. Las encuestas de opinión lo confirman. Según The Harris Poll, llevada a cabo en junio de 2003, el 51% de los demócratas pensaba que los recortes fiscales introducidos por el Congreso eran algo malo, mientras que el 16% de los republicanos pensaba lo mismo. Entre los demócratas, el 67% aseguraba que eran injustos, en lo que estaba de acuerdo el 32% de los republicanos. Al ser preguntados si esos recortes, estimados en 350.000 millones de dólares, ayudarían a su economía familiar o no, el 59% de los encuestados respondía que no y el 35% que sí.

Importa poco si usted está a favor o en contra del presidente Bush, pero ¿qué piensa de los políticos y sus partidarios mediáticos que intentan convencerle mediante mentiras sobre ricos que no pagan su parte? Y a propósito, 145.000 o incluso 345.000 dólares al año no convierten a nadie en una persona rica. Ni siquiera da para comprarse un yate.

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