>La última vez que vi a Chávez

“…quisiera olvidarla pero no he podido, quisiera olvidarla por mi bien”. Las letras de boleros están llenas de últimas veces. Sin Chávez delante, Zapatero dijo para las cámaras, o sea, nosotros, que esperaba que fuera la última vez. Es como el “no se te ocurra”, que sólo se dice cuando ya se te ha ocurrido. Habrá más boleros, muchos más. Esto no queda así, esto hincha. Chávez, y el comunista recauchutado Ortega fueron a Santiago a ensayar y no les salió mal del todo.

El único que sí salió fue el rey, pero sólo un ratito. Un ensayo bolivariano, porque la función va a empezar. Para abrir boca y demostrar que la cosa va en serio ya está matando a estudiantes y en cuestión de días el pueblo venezolano, el auténticamente bolivarista, el que sorbe de la ubre petrolífera y por tanto es único en contar en el recuento, lo canonizará monarca de por vida con una mayoría inversamente proporcional a lo que realmente piensan los ciudadanos cada vez más amordazados. Veremos si llega la hereditariedad. Como con la última vez, siempre se puede ir más allá, pero ya no harán falta nuevas leyes, sólo la máquina de votar.

Amen, amen, dirán Zapatero y su Moratinos, como irresponsable e insolidariamente ha venido diciendo la comunidad internacional ante los desmanes del golpista en serie. Es como con el control del gasto público: haga lo que quiera, siempre que los papeles parezcan estar en regla. ¡Cómo si alguien se pudiera fiar de semejante tipo!
Empezó en febrero del 92 con un golpe de estado de los de antes y fracasó. Mucho mejor por la puerta grande, pensó el militarote y ofreció el mismo programa redentorista para que ratificaran su fallida intentona, de la que salió con la cabeza alta diciendo “lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados”. Indultado sin juicio tras dos años de cárcel, inicia la senda política. Un pueblo harto de corrupción y corto de madurez política estuvo dispuesto a creerlo, trocando corrupción civil por armada. Ganó el poder en el 99 con 56.5% de votos. Juró “esta moribunda constitución” y en diciembre obtuvo un 70% de sufragios para la nueva que le allanaría el camino a la dictadura, auténtica vía del golpe de estado permanente bajo apariencia de reformas legales.

En el 2000 va a por la “relegitimación de todos los poderes”, es decir, la explotación de las nuevas oportunidades para concentrarlos en sus manos. Dice obtener el 60% de los votos, pero realiza tantas coacciones y se salta tantas normas y procedimientos que a partir de ahí ya nada es creíble, excepto que el número de decepcionados crece al ritmo en que su demagogia aumenta y lamina todo obstáculo a su capricho. En el 2002 fue objeto de una indecisa intentona de golpe de estado de la que se vale para acusar de lo que él es a todo el que se le opone y para justificar todas sus arbitrariedades.

Su permanente histrionismo y zafias desmesuras verbales pueden darle una imagen de dictadorzuelo bananero incapaz de contenerse y dispuesto siempre a estallar. Nada de eso, pero mucho peor. Es astuto y ha demostrado ampliamente tener paciencia. Fue a la cumbre para hacer lo que tenía que hacer. Es una nueva etapa. No tanto como el waterloo con el que Fidel Castro ha metido cuchara desde ultratumba, pero a partir de ahora el antihispanismo furibundo será un ingrediente oficial de su retórica y la de los suyos.

Lo que nos anuncian es que robarán los ahorros de los españoles invertidos en crear riqueza en las repúblicas hermanas. En Venezuela y donde manden sus amigotes, comprometidos en la misma polarización asesina de sus sociedades y ruina de sus economías. Si alguna empresa no hubiere respetado la ley, cualquier país tiene sobrados instrumentos legales para exigírselo. Esa no es la cuestión.

Pero lo que Zapatero exige, exige y exige… es que no lo diga tan fuerte. Le recuerda que está en las antípodas de Aznar –liberalismo y democracia-, o sea, aproximadamente, en el bolivarismo, con él. ¡Si sólo tuviera un poco más de talante! Pero la chusma que lo apoya prefiere los platos picosos. Con talante se pueden hacer cosas análogas, pero sin llamar la atención. Se puede filtrar los documentos de las conversaciones de su predecesor con otro jefe de estado, cuya custodia se le ha confiado. Se puede dar a la publicidad la conversación privada de un rey con una presidenta de comunidad y encima, tergiversarla.

El talante da para mucho, pero a partir de un umbral hay que recoger tempestades donde se sembraron vientos. Las necesidades electorales exigen realizar algún gesto y largar alguna nueva patraña, como que la salida del rey estaba pactada. Siempre tendrá algún periódico que finja creerlo. Pero como ahora tiene dos no muy bien avenidos, el otro se permite vapulear al rey. Y también su aliado, el comunista Llamazares. Quizás lo estén arreglando, porque ven la absoluta incongruencia de que jefe de estado y jefe de gobierno sigan políticas antagónicas, supuestamente pactadas. Eso si que son antípodas. De bien nacido es ser agradecido, pero sólo cuando hay algo que agradecer. Aznar lo ha hecho en un derroche de talante. Pa que digan.

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