>El abismo social que desafía a Latinoamérica

Al abrir la XVII Cumbre Iberoamericana ante 22 presidentes el rey Juan Carlos de España había hablado de una desigualdad “lacerante” en Latinoamérica. Se sabe, es el peor continente en cuanto a distancia entre ricos y pobres. Sólo hay más pobres en Africa, pero ni allí hay tal brecha entre opulencia y miseria. Al haber elegido el lema “cohesión social”, la Cumbre que cerró ayer aquí acertó, pero hay, también se conoce, un largo trecho del dicho al hecho.

Acertó también pues propuso debatirlo justamente en Chile, este país que la presidenta Michelle Bachelet, seguramente con profunda honestidad, sueña más “acogedor, armonioso, equitativo”, pero que pese a su notable crecimiento de dos décadas, que lo puso esta misma semana al umbral del club de países ricos (la OCDE), no avanza en la materia.

En 1990, la dictadura dejó en Chile 51 por ciento de pobres (de ellos, 13 por ciento de indigentes). Hoy bajó a 14 por ciento (sólo 3 por ciento en pobres extremos). Pero en términos de equidad, está exactamente igual, según cifras de la CEPAL. Martín Hopenhayn, del área de Desarrollo Social del organismo, dijo a Clarín que “en 1990-2005, sólo Uruguay y Panamá mejoraron apenas el índice Gini”, un indicador que mide la desigualdad del ingreso. Todos los demás empeoraron, aunque también levemente.

Un informe reciente de las Naciones Unidas coincide con esa mirada preocupada que extiende a toda la región. “La disminución de las tasas de pobreza en América latina y el Caribe ha sido solamente marginal desde 10% en 1990 hasta 9% en 2004”, sostuvo. Y explica la profundidad de la desigualdad, entre otros motivos, al lento ritmo de erradicación de la pobreza extrema.

Es interesante notar que organismos como el Banco Mundial, que han respaldado políticas de concentración del ingreso, también observan peligrosos desequilibrios. Vale detenerse en un trabajo estadístico de esa entidad, titulado Poverty Reduction and Growth (Reducción de la pobreza y crecimiento).

El informe, por un lado, remarca que América latina aparece como el mercado emergente más activo a nivel mundial, tras décadas de resultados deprimentes lo que genera expectativas positivas hacia el futuro. Un dato es que si entre 1981 y 1990 las tasas anuales de crecimiento PIB per cápita en la región cayeron 0,7%, entre 1991 y 2000 subieron 1,5% y actualmente los niveles de crecimiento triplican ese número.

Pero la parte mala de la película es que 25% de los latinoamericanos vive bajo la línea de la pobreza, con un ingreso de 2 dólares diarios, afirma.

La entidad coincide con la CEPAL en que sólo el Africa Subsahariana supera el desequilibrio en la distribución de la riqueza que se observa en Latinoamérica. Pero lo que golpea son los porcentajes. El 10 por ciento más rico se queda actualmente con la mitad de todos los ingresos que genera la región (48,6%). Entre tanto el 10% más pobre se reparte sólo el 1,6% de esa torta.

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