> Las hipotecas «subprime» se cobran la cabeza del presidente de Citigroup

Charles Prince III, presidente y consejero delegado de Citigroup, el mayor banco del mundo, hará efectiva hoy, previsiblemente, su dimisión ante el consejo de administración de la entidad, dimisión que fue adelantada el pasado viernes por «The Wall Street Journal». El consejo del banco se evitará de esta manera tener que destituirle en medio de una oleada abrumadora de pérdidas ya anunciadas.

Además, esta dimisión se viene a unir a la no menos sonada de Stan O´Neal, presidente de Merrill Lynch, que tuvo lugar fue hace una semana.

Oficialmente ambos directivos son víctimas de la burbuja hipotecaria americana. Las hipotecas de alto riesgo («subprime») han convertido en basura los bonos a ellas asociadas, con una liquidez muy baja y que han desatado el consecuente pánico entre los inversores. El pasado 15 de octubre, Citigroup asumió públicamente una caída del 57% en sus beneficios del tercer trimestre, calificado por el mismo Prince como «el trimestre aberrante». Cuando su dimisión se haya hecho efectiva, podrían desvelarse nuevas y todavía mayores pérdidas.

El panorama es atroz, sobre todo para una entidad que encarnaba el renacer de la ilusión por el riesgo después de la crisis de 1929. Durante mucho tiempo estuvo prohibido en Estados Unidos cobijar bajo el mismo paraguas banca de consumo y banca de inversión.

Citigroup lideró esta tendencia, más propia de Europa. Se convirtió así en la mayor empresa de servicios financieros del mundo, con más de 300.000 empleados y 200 millones de usuarios en más de 100 países.

Ahora se tambalea hasta el punto de que se habla de volver al punto de partida y hacer pedazos al gigante, o al monstruo de Frankenstein, creado en 1988 a partir de la fusión de Citicorps y Travelers Group.

Algunos analistas sostienen que la crisis de las hipotecas «subprime» ha sido más un chivato que un detonante; que lo que ha hecho ha sido sacar brutalmente a la luz unas prácticas de inversión demasiado audaces. A Prince le acusan de haberse obsesionado con la expansión de los activos sin prestar suficiente atención a la liquidez.

Otros enfoques sugieren que la cascada de dimisiones de jefes de bancos es más una operación de recuperación de confianza a cualquier precio, parecida a la de los clubs de fútbol que se desprenden de su entrenador buscando un revulsivo. En este sentido es significativo que uno de los nombres que suenan para relevar a Prince sea el de Robert Rubin, que fue secretario del Tesoro con Bill Clinton, y que está muy vinculado a la actuación del mismo Prince en Citigroup, sólo que con menos desprestigio. A lo mejor por eso se resiste panza arriba, de momento, a aceptar sucederle. Manuel Medina-Mora, mexicano y director de Citigroup para la América Latina, es otro candidato.

Post a comment or leave a trackback: Trackback URL.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: