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Alguien para el cargo

En una democracia plural estable, la cual se expreso jurídicamente en un Estado de Derecho, el presidente es el primer servidor público de esa sociedad, de ese Estado. Cualquier presidente es electo para cumplir con la constitución de ese Estado y con las leyes de ese Estado. En ningún caso para hacer cuanto le viene en ganas o le dictan del mas allá o lo instruyen desde otro Estado.

¿Recuerda el juramento cuando se le nombro presidente cgi? Discurso violento contra la constitución y las leyes. ¿Por qué no se le sanciono en ese momento? Porque no hubo guáramo en ninguna persona, funcionario y/o militar para hacerlo. Se inicio violando el propio juramento.

Juró sobre la moribunda, cuando debía hacerlo sobre la constitución vigente y que le permitía acceder al cargo y, precisamente, en el recinto donde se hacen las leyes de la Republica. Para muchos venezolanos ese juramento fue ilegal, ilegitimo e insultante. Allí empezó esta tragedia, esta sumisión, este victimismo, esta estupidización masiva y colectiva. Hasta los intelectuales y moralistas desaparecieron del mapa.

Aquí se cumplió una de esas consejas que ronda sobre América Latina y aparece de tiempo en tiempo: “la cantidad de poder que acumula una persona suele medirse por la cantidad de leyes y reglas que puede violar sin que nada ni nadie lo detenga, con total impunidad”. Y eso es valido desde colearse en cualquier sitio de espera hasta para conseguir contratos o favores políticos de cualquier tipo y naturaleza. Lo insólito es que hasta un banco, en una oportunidad, tomo como slogan “coléate”.

Siguió la tragedia con la Constituyente y la “bicha”. ¿Cómo se sustenta un estado de derecho sobre una “bicha” y en boca de un presidente? ¿Sobre una constitución llamada “la bicha” por quien la hizo redactar y por quien estaba supuestamente obligado a cumplirla y hacerla cumplir? Resultado: el esperado. Nada de cumplir ninguna constitución y mucho menos alguna ley. La ley soy yo.

Y la población, los ciudadanos, bien gracias, hasta que cansados de los abusos, indignados, protestaron y fueron masacrados por las fuerzas armadas nacionales y francotiradores supuestamente extranjeros especialmente facilitados para eso. Muchas victimas que aun lloramos y lamentamos. Falta honrarlas.

Breve forcejeo por la presidencia. Renuncia y anuncio que no se ha aclarado. Sin responsables. Muertes, sin responsables.

Otro resultado: afianzamiento del estado soy yo. Ahora el pueblo es un sirviente del presidente en vez del presidente servirle al pueblo. Se invirtieron los roles. Se acabo la democracia y, por supuesto, el estado de derecho. Adiós constitución llamada “bicha”, ya no sirve. Adiós estado de derecho.

Ahora habrá sólo obligaciones para con el estado, porque el estado soy yo. Pero hay que llenar las apariencias: es conveniente “hacer una nueva constitución” mediante el mecanismo de la “reforma”. Para eso están unos verdugos voluntarios robotizados llamados asambleístas, etc., prestos a seguir las órdenes que se emitan desde “arriba”. Así pudiera suceder.

¿Qué opina el pueblo, la ciudadanía? ¿Opinar? Allí están las asambleas del pueblo rojo, rojito. Afortunadamente bien filmadas y documentadas. Solo esa fachada de reuniones de empleados públicos obligados y chantajeados, otros que cobran por seguir instrucciones, uniformados y ensayados. Ahí están en esas “consultas” oficialistas. Todas las encuestas posibles señalan, por ahora, el rechazo casi total a la reforma; pero los verdugos voluntarios y, además, no legítimos en esos cargos, la empujan.

De presidente cgi electo en una democracia plural, ahora, luego de casi nueve años en el poder, gracias a cualquier tipo de “artimaña”, pretende convertirse en un rey socialista, comunista, bajo lo dirección de un fusilador de ciudadanos como lo es el Stalin del caribe.

¿Sabia escogencia la de los venezolanos al seleccionar un ciudadano como el actual para un cargo tan importante como el de presidente de la republica? ¿Engañados? ¿Indiferentes? ¿No les importa? ¿Adoran o quieren unas cadenas de oro? ¿Dónde esta la indignación? ¿Retrocedimos, de repente, miles de años, para volver a los mecanismos primitivos de subordinación y cohesión por la supervivencia que nos pudiera garantizar un único jefe nómada? Usted tiene las repuestas, apreciado(a) compatriota.

¿Hay futuro después de esta reforma? ¿Otra Cuba? ¿Por qué tenemos que perder nuestra libertad y nuestra democracia plural, nuestros derechos inalienables? ¿Por una equivocación al escoger a alguien para el cargo de presidente? Rectifiquemos, entonces. Vamos a cambiarlo. Su actuación nos daña a todos. ¿Usted quiere que Venezuela se convierta en otra Cuba? Entonces, manos a la obra, vamos a impedirlo.

“El gran Cartago lideró tres guerras: después de la primera seguía teniendo poder; después de la segunda seguía siendo habitable; después de la tercera ya no se encuentra en el mapa”, Albert Camus, 1913-1960, Escritor francés. Caracas, Venezuela, 20/10/07

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