>Inmigrantes legales hacen oír su voz en los Estados Unidos

Los profesionales de alta tecnología que trabajan aquí con autorización federal están haciendo oír su voz –muchos de ellos por primera vez– sobre las reglas que los deja en un limbo personal y profesional.

Después que el Congreso no logró aprobar una reforma inmigratoria por segundo año seguido, cientos de trabajadores mayormente nacidos en India y China protestaron este verano en Sillicon Valley (centro de tecnología de California) y en Washington DC. Manifestaron su frustración de que el divisivo debate sobre la inmigración ilegal haya obstaculizado los esfuerzos por reformar las leyes inmigratorias.

“Nunca había marchado antes con un cartel, pero no sé qué más hacer”, dijo Gopal Chauhan, empleado de alta tecnología que ha esperado siete años para recibir la tarjeta verde de la residencia. “Por lo general tenemos cosas más útiles que hacer, como inventar el próximo iPod”.

Los inmigrantes legales que se sienten afectados por los límites en el número de tarjetas verdes emitidas por año tratan de distanciarse de las protestas de los inmigrantes ilegales. Y las empresas de alta tecnología que dicen que no pueden llenar sus vacantes debido a un tope al número de visas de trabajadores especializados han intensificado sus llamamientos para que se amplíe ese límite.

“A veces es muy frustrante”, se lamentó Sandeep Bhatia, ingeniero de computación de Bombay, India, que solicitó su tarjeta verde en el 2001.

Desde entonces, Bhatia ha obtenido su licenciatura en administración de empresas y ha recibido en Estados Unidos a su esposa Preeti, que también tiene una licenciatura. Pero él no puede ser ascendido a un empleo en el que pueda usar sus nuevas habilidades y Preeti no puede conseguir empleo hasta que el gobierno le dé a aquél su tarjeta de residencia.

“Las economías india y china se alimentan hoy con gente que se cansó de esperar y se volvió a casa”, comentó Bhatia.

El sistema de solicitud de la tarjeta verde equivale a una “servidumbre forzosa”, comentó Kim Berry, presidenta del Sindicato de Programadores, un grupo que se opone a las actuales leyes de visa laboral. “Demora años y no pueden irse ni pueden pedir un aumento a menos que quieran perder su puesto en la fila”.

Las solicitudes de tarjetas verde laborales _limitadas a 140.000 por año, unas 9.800 por país_ están tan atrasadas que muchos inmigrantes aguardan años, sin saber qué les deparará su futuro en Estados Unidos e imposibilitados de cambiar de trabajo mientras esperan su residencia permanente.

Y las autoridades de inmigración apelaron a una lotería para las visas de trabajo H1-B en este verano cuando el primer día que el gobierno abrió la recepción de solicitudes, las empresas presentaron el doble de pedidos de la cifra para todo el año. Hace tres años, a las compañías les tomaba 10 meses para llenar la cuota anual.

Los trabajadores tecnológicos nacidos en Estados Unidos que critican el sistema de visas argumentan que el influjo anual de 65.000 trabajadores extranjeros como Bhatia arrebata empleos a los estadounidenses y frena todos los salarios.

Pero la industria apoya la llegada de trabajadores extranjeros.

“Son los más inteligentes en su campo y reconocidos como esenciales para el crecimiento de las compañías, pero este sistema de inmigración los reduce a un nivel de segunda clase”, se quejó Robert Hoffman, un vicepresidente de Oracle Corp. y copresidente de Compete America, una coalición que busca aumentar el número de las visas de trabajo disponibles. Ademas de Oracle, sus miembros incluyen gigantes como Microsoft Corp. e Intel Corp.

Es por esto que aun mientras los legisladores se apartaron del tema, la industria tecnológica trató de mantenerlo vivo. Una comunidad en la red llamada Immigration Voice reclutó inmigrantes para que se comunicasen con los legisladores por fax, teléfono y correo electrónico. Sus integrantes se reunieron con unos 140 miembros del Congreso o sus asistentes en septiembre solamente, y siguen efectuando reuniones para atraer miembros en todo el país.

Pide al Congreso que considere una reforma limitada dirigida únicamente a los inmigrantes legales _más visas H1-B, más tarjetas verdes_ como una alternativa más aceptable a un proyecto más amplio que también abarque la inmigración ilegal.

Algunos legisladores concuerdan en que limitar el alcance de la cuestión inmigratoria podría aumentar las probabilidades de éxito.

“Es más probable que podamos lograr progresos en la inmigración legal”, dijo el representante demócrata Zoe Lofgren, que representa el Valle de Silicio, sector de industrias de alta tecnología en California. “Pero todo en la inmigración es controversial”.

Lo que está claro es que muchos que están aquí legalmente dicen que sufren con el sistema actual: sus demoras, sus limitaciones, las restricciones que impone sobre sus vidas. Más de un millón de extranjeros aguardaban en línea su residencia permanente en el 2006. Más de 500.000 vinieron a Estados Unidos con vistas H1-B, y el resto por medio de conexiones familiares.

Microsoft fue el tercer patrocinador de esa clase de visas en el último año fiscal federal. Pero de todos modos no recibió todos los trabajadores extranjeros que quería. El director de asuntos gubernamentales de la compañía dijo que éste fue uno de los motivos para que Microsoft abriera un nuevo centro de desarrollo de programación en Canadá.

“Actualmente efectuamos el 85% de nuestro trabajo de desarrollo en Estados Unidos y nos gustaría seguir haciéndolo”, dijo Jack Krumholtz. “Pero si no podemos contratar el personal que necesitamos, vamos a tener que buscar otras opciones para hacer el trabajo”.

Un 8% de los empleados de Google Inc., con sede en Mountain View, está con visas H1-B. Este año la compañía ubicó a 70 nuevos contratados extranjeros en otros países cuando no pudieron conseguir visas. Lo intentarán nuevamente el año próximo.

Las empresas más pequeñas, que podrían necesitar un solo trabajador extranjero, argumentan que son las que más padecen con el tope de visas porque no tienen la flexibilidad de los gigantes de la industria.

Hypres Inc., una compañía que desarrolla circuitos integrados superconductores en Elmsford, Nueva York, opera con 35 investigadores altamente especializados. Una búsqueda extensa recientemente identificó a un candidato capacitado… en Suecia.

La compañía presentó la solicitud de H1-B el primer día posible, pero competía con 150.000 pedidos y no tuvo suerte en la lotería.

“Para nosotros fue un duro golpe”, dijo Oleg Mujanov, vicepresidente de tecnología de Hypres, diciendo que habían tomado contratos con el gobierno contando con la experiencia del candidato extranjero. “Tenemos que ser capaces de competir en busca de tales candidatos en el mercado mundial. De otro modo no podremos competir”.

Post a comment or leave a trackback: Trackback URL.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: